
Me llamo Magec Montesdeoca González y llevo tres décadas dedicándome al periodismo. Como trabajador por cuenta ajena he trabajado en medios canarios, escritos y audiovisuales, y también he formado parte o dirigido diversos gabinetes de comunicación institucionales de ayuntamientos, cabildos, gobiernos autonómicos y organismos públicos estatales. Del lado vocacional destaco mi participación como fotógrafo en varios proyectos sobre inmigración y el impacto que me produjo palpar esas otras formas de entender la vida y esas otras formas de trascender que descubrí en los viajes por África Occidental.
Pero más allá de lo que Google diga de mí, lo que me enlaza con Vidas Contadas es haber sido padre, más aún haber sido padre a una edad madura y poder valorar la vida con cierta perspectiva. Esa niña trastocó mis hábitos, mi orden, mis amistades y las sustituyó por las suyas. Pasé del mí al su en un chasquido, y sé que ahí es donde me quedaré en adelante. Pero eso lo supe el 2 de julio de 2021, cuando nació Babel; antes de esa noche, que se prolongó hasta la madrugada, lo que tenía era información y ningún conocimiento.
Otro nexo con Vidas Contadas ocurrió una mañana, ella muy pequeña aún, cuando los tres estábamos en el patio. Margarita y yo tendíamos la ropa mientras nuestro bebé observaba. Sin más aviso, el latigazo que sonó al agitar una camisa provocó una carcajada a boca llena. Una risa explosiva. La primera expresión voluntaria de Babel.
Como periodista, lo primero que pensé fue en que debía dejar anotado el día y describir el momento. Luego fui madurando la idea y decidí escribirle a Babel un diario que contuviera lo que todavía podía recordar de su primer año de vida (la memoria es una pequeña caja de tesoros que se rebosan y se pierden) y todo aquello que mereciera expresarse y compartirse hasta que cumpliera dos años. Ese diálogo a una voz lo conservo para un futuro donde ella necesite conocerse mejor y reencontrarse con su madre, conmigo y con ella.
Ese diario escrito para otra persona enlazó con la idea de hacer biografías por encargo, siguiendo otros ejemplos que hay en internet. Para ese proyecto hice una primera biografía, un número 0, de nuestra historia como familia. Entrevisté a Margarita y me esforcé en escribir desde fuera, como un narrador implicado y distante a la vez, con alma pero objetivo. Fue un esfuerzo intenso en constante desequilibrio. Aquel proyecto original acabó en esa biografía número 0. Pero ahí quedó el ejemplar.
Tiempo después, una persona que había visto el libro me pidió que hiciera una biografía de su madre, que en ese momento ya afectada por el Alzheimer. Pilar, que así se llama la madre, había empezado años atrás un relato de su vida para que su familia supiera más de ella, de lo que había hecho, sufrido y superado antes de ser madre.
Cuando leí su manuscrito descubrí a otra persona distinta a la que había conocido, otros mundos que parecían sacados de libros antiguos de historia y que sin embargo eran sus propias vivencias; otras verdades, otros anhelos y otros pensamientos anteriores a ser madre que buscaban abrirse paso desde el olvido o, quizá desde el desconocimiento, que es lo más habitual, y trascender en sus seres queridos.
La biografía de Pilar fue, sin duda, el empujón final para Vidas Contadas. El desahogo que hay en ese manuscrito y sus revelaciones vitales, sumadas a las entrevistas con varios de sus familiares que también la estaban redescubriendo, me mostraron un camino que yo sí quería seguir: narrar biografías que nutrieran para bien a las personas a las que irían dirigidas.
Vidas Contadas es un proyecto hacia fuera, hacia usted si está interesado o interesada en dejar un legado honesto para unas personas concretas; pero también lo es hacia adentro, porque es un proyecto con el que me siento implicado y feliz de poder escribir, de ayudarle a contar su vida.
GRACIAS
Este proyecto de Vidas Contadas ha sido posible gracias a la ayuda desinteresada de tres personas:
Antonio Domingo Pérez, de ww.reflejos.pro, en la recreación audiovisual.
Nacho González Oramas, de https://www.facebook.com/NachoG.Oramas, en la fotografía.
E Idafen Santana, https://farmalitics.com/, en el diseño web.
Y, por supuesto, Vidas Contadas es posible hoy gracias al apoyo, respaldo y empuje de Margarita Peña Torres.
